Eras turquesa, el cielo, mi color favorito, eras mi favorito... mi cielo.
Era mi cuerpo el que se sentía especial, me hacías sentir la reina del mundo... aunque siempre con una sombra encima, sombra que se hizo cada vez más grande, hasta que me quitó el puesto de reina y ya no podía ni siquiera ver tus colores.
Que triste me puso irme de mi cielo
Y ahora, que felicidad más tonta la del movimiento.
