sábado, 21 de mayo de 2016

La vida no pasa, en la vida se está

Un día decidí bajarme del tren, dije: "Que se pare el mundo, yo no puedo más", el mundo se paró para mi y yo me quedé mirando desde la estación como los demás seguían.

Me quedé mirando recuerdos.


Haciendo memoria.


Inventando historias.



Bañándome en agua salada.

De vez en cuando es necesario, no te das cuenta hasta que te atreves a parar de la falta que te hacía.

Si te estás ahogando saca la cabeza del agua, y si es necesario vuelve a la orilla, siéntate en la arena, descansa. Podrás volver a entrar cuando recuperes la respiración y vuelvas a tener fuerzas.

Yo voy a volver a subirme al tren, pero esta vez uno diferente, uno que lleve un asiento a mi nombre, reservado para mi, me subiré despacio, de forma sutil del mismo modo que el humo se impregna en la ropa.






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