Odiar.
Odiarte, odiarme, odiando al mundo porque sí.
Por no saber encontrarte, por no saber socorrerte.
Por follarte y no insistir en dejarme quererte.
Por no aguantar tus síndromes y chutarme con tus lágrimas.
Por mi paciencia al odiarte.
Por tus ansias al penetrarme.
Por marcharme cuando menos lo necesitabas.
Por llamarte cuando el vicio apestaba.
Por saltar al vacío o arrodillarme en una charca.
Por levantarme la falda y bajarte los humos.
Por besarnos.
Por siempre y jamás,
por todos nuestros ascos,
todos nuestros orgasmos.
Joder,
Por todo lo que no nos mate y nos haga reventar.

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